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Intervención de Mons. Rino Fisichella

El Papa Francisco en la Bula de Indicción del Jubileo Extraordinario, Misericordiae vultus, ha escrito que “la misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acción pastoral debería estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia” (n. 10). Con estos sentimientos nos preparamos, pues,  a vivir el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, que comenzará el próximo 8 de diciembre con la sencilla ceremonia, pero rica en significado, de la apertura de la Puerta Santa.

Una primera información corresponde a los aspectos más inmediatos de la organización del Jubileo. Desde el 1 de diciembre, en la Via della Conciliazione n. 7, se ha abierto el Punto de información para peregrinos. Es un lugar donde poder obtener información sobre todo el programa del Jubileo, inscribirse para la peregrinación a la Puerta Santa, recoger las entradas para las diversas celebraciones que requieren la entrada gratuita y retirar el testimonium de la participación al Jubileo. Debo hacer hincapié en que el encargado de certificar la presencia en el Jubileo, así como del recorrido hecho a pie, es sólo el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización a través del Punto de Información. Cualquier otro certificado expedido por otras entidades no debe considerarse auténtico. El Centro estará abierto todos los días de 7:30 a 18:30 horas, incluyendo sábados y domingos.

Un capítulo importante corresponde a los Voluntarios que prestan un servicio de acogida y asistencia a todos los peregrinos, especialmente en la Via della Conciliazione y en la Plaza de San Pedro, en las otras Basílicas y en Iglesias jubilares. Muchos han respondido a la invitación que hemos lanzado en los meses precedentes y, aun permaneciendo a la espera de nuevas inscripciones, podemos decir que cada día tendremos alrededor de 100 voluntarios al servicio del Año Santo. Un número que, obviamente, será entre 800 a 1000 voluntarios en las ocasiones de los grandes eventos.

La Colección de Subsidios preparada por el Pontificio Consejo está ya completa. Servirá para vivir el Año Jubilar de forma consecuente. Ha sido una satisfacción comprobar cómo la Colección ha alcanzado inmediatamente los primeros puestos en el ranking de ventas, signo concreto del interés del evento, pero, sobre todo, de la voluntad de vivirlo en un modo más espiritual. La Colección de Subsidios está ya lista en 10 idiomas, incluyendo el ucraniano y el coreano de próxima aparición.

Llegamos así a la celebración de la apertura de la Puerta Santa de San Pedro. La celebración tendrá lugar en la Plaza de San Pedro a partir de las 9:30 horas. Será introducida por la lectura de algunos fragmentos de las cuatro constituciones conciliares (Dei Verbum, Lumen gentium, Sacrosanctum Concilium y Gaudium et spes), y de dos fragmentos respectivamente de Unitatis redintegratio, sobre el ecumenismo, y de Dignitatis humanae, sobre la libertad religiosa. Como es sabido, en esa fecha se celebra el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II. La lectura de estos pasajes tiene la intención de volver sobre la profunda enseñanza emanada de aquel evento y de su gran relevancia para la vida de la Iglesia. Un acontecimiento, no se olvide, pensado y realizado en el curso de tres años intensos, a la luz de la misericordia, como ha recordado el mismo Papa Francisco en la Bula, citando a san Juan XXIII y al Beato Pablo VI. La celebración eucarística se iniciará llevando procesionalmente el Evangeliario preparado especialmente para el Jubileo por el P. Rupnik y publicado por la editorial San Pablo. Una obra de arte que lleva sobre la cubierta una reproducción en mosaico del logotipo del Jubileo. El Evangeliario se colocará en el mismo atril que durante todas las sesiones del Concilio se colocó en el altar de la basílica de San Pedro para hacer evidente a todos el primado de la Palabra de Dios.

Por lo que respecta más directamente a la apertura de la Puerta Santa, la ceremonia, muy sencilla, será seguida por televisión en todo el mundo. El Papa pedirá la apertura de la Puerta y la atravesará. Después de él, los Cardenales, los Obispos y representantes de los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos cruzarán la Puerta Santa dirigiéndose luego en procesión hasta la tumba del Apóstol Pedro desde dónde tendrá lugar el rito final de la Santa Misa. El Papa después recitará el Angelus como de costumbre desde la ventana del Palacio Apostólico.

La tarde del 8 de diciembre, se concluirá en la Plaza de San Pedro con una sugestiva y única presentación titulada “Fiat lux: Illuminating Our Common Home”. Se trata de una proyección de fotografías sobre la fachada y la cúpula de San Pedro, sacadas del repertorio de algunos de los grandes fotógrafos del mundo, que presentan imágenes inspiradas en la misericordia, la humanidad, el mundo natural y el cambio climático. El espectáculo será ofrecido por la Word Bank Group (Connect4Climate), de Paul G. Allen’s Vulcan Productions, de la Fundación Li Ka-shing y del Okeanos. Este evento, inspirado en la última encíclica del Papa Francisco, Laudato si, quiere proponer la belleza de la creación, también en ocasión de la XXI Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima (Cop 21), que comenzó en París el pasado lunes 30 de noviembre y que finalizará el próximo 11 de diciembre. El espectáculo comenzará a las 19:00. Puedo asegurar que es un evento único en su género y realizado por primera vez en un escenario tan significativo. Estamos muy agradecidos por este regalo y esperamos que pueda seguirse por muchas personas en todo el mundo para poder disfrutar de la belleza de la creación a través de la fantasía, la profesionalidad y el arte de las grandes firmas mundiales de la fotografía.

El domingo 13 de diciembre, por primera vez en la historia de los Jubileos, se abrirán las Puertas Santas en todas las catedrales del mundo. El Papa Francisco ha querido que el Jubileo de la Misericordia se lleve a cabo principalmente en las Iglesias particulares, y por eso ha querido abrir la Puerta Santa en la Catedral de Bangui, en la República Centroafricana, el pasado domingo 29 de noviembre, convirtiéndola en capital mundial de la paz e instrumento de la misericordia. Un gesto muy significativo que nos hace caer en la cuenta del valor que tiene para la vida de la Iglesia este Jubileo Extraordinario, vivido en la cotidianeidad de nuestras comunidades.

El Papa Francisco abrirá la Puerta Santa de su Catedral de Roma, San Juan de Letrán, con la celebración a las 9:30 horas. Es digno de consideración ver el entusiasmo con que en todo el mundo se está preparando para este evento. Hemos recibido cientos de comunicaciones, pero sin duda merecen ser recordadas las que anuncian la apertura de la Puerta Santa en la Catedral del Espíritu Santo en Estambul, de los Santos Pedro y Pablo en Ratnapura (Sri Lanka), de Cristo Rey de Mushasha en Gitega (Burundi), de San José en Dunedin (Nueva Zelanda), de Nuestra Señora de la Presentación en Natal (Brasil), de Myeongdong en Seúl (Corea del Sur), de San Jorge en la Archidiócesis maronita de Beirut.

El viernes siguiente, 18 de diciembre, el Santo Padre realizará un gesto simbólico abriendo la Puerta de la Misericordia en el albergue “Don Luigi Di Liegro”, de la Caritas de Roma en Via Marsala, donde desde hace 25 años se acogen a todas las personas con graves necesidades que requieren de nuestra ayuda. Este gesto será el primero con el cual el Papa dará inicio a los signos que un viernes al mes pretende realizar como expresión de las obras de misericordia. Es bueno recordar que estos signos tendrán un carácter de visitas privadas por parte del Santo Padre, para mantener lo más posible una relación personal de cercanía y solidaridad con las personas o las instituciones visitadas. Serán un testimonio a través del cual el Papa Francisco quiere subrayar las grandes formas de malestar, de marginación y de pobreza que están presentes en la sociedad, unidas, por otro lado, a una fuerte solidaridad por parte de muchas personas que dedican su tiempo y sus esfuerzos a consolar y dar apoyo diario.

Desde el día de la apertura de la Puerta Santa, y durante todo el Jubileo, en la Plaza de San Pedro se recitará el Santo Rosario delante de la estatua de San Pedro. Será animado a turnos por algunas de las parroquias de Roma dedicadas a la Virgen María y por los Institutos religiosos presentes en Roma con una particular consagración a la Madre de Dios y algunos Institutos de formación.

Quisiera hacer referencia también a la atención sanitaria de los peregrinos. En las cuatro basílicas papales se ha dispuesto un servicio de urgencias. Con la colaboración de la Fundación sin ánimo de lucro “Giorgio Castelli”, cada centro también estará equipado con un desfibrilador. La atención médica y de enfermería ha sido encargada a la Orden de Malta que con su experiencia podrá garantizar la gestión del servicio de urgencias. Se debe recordar que participarán también las estructuras sanitarias bajo la responsabilidad de la Región del Lazio, que ha establecido un plan estructurado para toda la ciudad, y que garantiza, entre otras cosas, un Puesto Médico Avanzado permanente (PMA), en la zona del Castillo Sant’Angelo, así como la nueva sala de urgencias del Espíritu Santo inaugurado en las últimas semanas. En este contexto, me complace recordar que disponemos de diversos servicios de comunicación para sordos y para ciegos, en particular, para los primeros, del video tutorial con el lenguaje de signos italiano e internacional (LIS), mientras que para los segundos del archivo-audio que se puede descargar de la página web y que ilustra los recorridos, peregrinaciones a la Puerta Santa y muchas otras cosas. Por otra parte, en la Basílica de San Pedro y en otras Iglesias, se han preparado confesionarios sin barreras arquitectónicas y otras atenciones para permitir a los sordos la confesión de una manera más sencilla. Además, se ha creado un libro táctil en A3, que consentirá a los ciegos de ser guiados durante la peregrinación a la Puerta Santa de San Pedro. Por último, la página web también ha sido diseñada  para facilitar su navegación.

El Año Santo de la Misericordia, en efecto, es el primero de la era de internet y de las redes sociales. En este sentido, me permito recordar la importancia de la página web oficial del Jubileo  (www.im.va). Esta página, traducida en 7 idiomas, permitirá de poder seguir los Grandes Eventos que tendrán lugar en Roma también por los que no podrán estar presentes físicamente. Para atravesar la Puerta Santa, así como para hacerse voluntario, es necesario inscribirse en las secciones correspondientes de la página web. Una palabra, también, debo decir acerca del Portal “vatimecum”, promovido por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, a través del cual los peregrinos podrán tener los servicios relacionados con la comida y el alojamiento en Roma, a precios controlados y mucha más información para vivir el Jubileo.

Un Año Santo para poner en el centro la misericordia. Ya son muchas las iniciativas que, al interno de la Iglesia y fuera de ella, están procurando reflexionar sobre este tema, lamentablemente tan olvidado. Entre ellas subrayo la iniciativa “Misericordia 2016. Las Periferias al Centro”, con la cual el Instituto CENSIS (Centro Studi Investimenti Sociali) tratará de promover un programa articulado sobre el tema de la Misericordia, para lograr entender qué cosa signifique hoy, en la sociedad, en la economía y en la acogida del otro, ser misericordiosos, hacerse cargo de las dificultades de los demás, trasladando así hacia el centro aquello que el mundo contemporáneo margina y desplaza a la periferia.

Una última consideración merece la iniciativa de los “misioneros de la misericordia”. Hemos finalizado la inscripción porque el número de sacerdotes ya ha llegado a más de 800 solicitudes. Los misioneros son sacerdotes que provienen de diferentes partes del mundo y han sido designados por sus obispos para realizar este servicio particular. El Miércoles de Ceniza recibirán el mandato del Santo Padre para ser predicadores de la misericordia y confesores llenos de misericordia. Recibirán del Santo Padre el poder de perdonar los pecados reservados a la Sede Apostólica y serán el signo de la cercanía de Dios y del perdón de Dios para todos. Me permito subrayar que los Misioneros de la Misericordia son nombrados exclusivamente por el Papa y que a cada uno de ellos personalmente se le dará la facultad de perdonar los pecados reservados. Ningún obispo en su diócesis podrá nombrar a estos misioneros ni conferir facultades que no poseen. Aquellos que deseen invitar a los misioneros para una celebración, un retiro o un evento particular lo podrán hacer accediendo al elenco que se pondrá a disposición de los obispos.

El Jubileo es ya inminente. Estamos seguros de que será vivido con intensidad por los peregrinos y por cuantos en las propias Iglesias particulares o en Roma cruzarán la Puerta Santa. Para esta ocasión, el Santo Padre ha concedido a todos los Obispos del mundo el poder dar la Bendición Papal en la Santa Misa de apertura de la Puerta Santa y en la de clausura al finalizar el Año Santo. Este Jubileo será una experiencia de misericordia para sentir más cerca de sí el amor de Dios que como un Padre acoge a todos y no excluye a ninguno. Será un momento importante para toda la Iglesia para recordar que la misericordia es la esencia de su mensaje al mundo y para hacer que cada creyente sea instrumento tangible de la ternura de Dios. Como ha escrito el Papa Francisco: “En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia” (n. 12).

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